Fútbol

El adiós de un buen canterano

Hay despedidas que no se anuncian con frialdad, porque duelen. Porque remueven recuerdos, emociones y nombres que ya forman parte de la historia viva de un club y de una ciudad.

Hoy no se va solo un jugador. Hoy se despide un sueño cumplido. Álex Carrasco dice adiós al CD Estepona, el club de su vida, el escudo que defendió desde que apenas levantaba un palmo del suelo, en aquellos años de fútbol base con la camiseta de la Unión Estepona CF.

Nieto de Juan y Pepe —el Polvorilla y el Mascota—, referentes eternos del fútbol esteponero, Álex creció escuchando historias de pasión por el balón y por unos colores que llevaba tatuados desde la cuna. Y no tardó en hacerlos suyos. Pasó por cada categoría de la cantera, superando etapas, aprendiendo, soñando, hasta cumplir el anhelo de cualquier niño que ama este escudo: debutar con el primer equipo. Y no una vez, lo hizo en 29 ocasiones, en campos de barrio y también ante rivales de Primera y Segunda División, siempre con la misma entrega y con el corazón por delante.

Pero el fútbol es así. La ausencia de oportunidades y la larga espera por una decisión del club sobre su continuidad en el primer equipo han llevado a Álex a tomar una difícil decisión, anunciar su marcha en redes sociales y emprender un nuevo camino lejos de casa, con la valentía de quien sabe que es hora de buscar su futuro. Toca volar, buscarse la vida. Se marcha con la cabeza alta y el orgullo intacto. 

En los últimos meses ha recibido varias propuestas, incluso de filiales de clubes profesionales, pero ha elegido con cabeza y ambición. Su próximo reto será defender los colores de un club histórico, de la misma categoría y grupo que el Estepona, el Recreativo de Huelva, en un proyecto que apuesta por él a largo plazo y le brinda estabilidad con un contrato de dos temporadas.

No es un adiós, Álex. Es un «hasta luego». Esta siempre será tu casa, tu gente, tu escudo. Aquí empezaste a soñar, aquí nos hiciste soñar contigo. Y aquí te esperaremos, porque los que sienten de verdad el fútbol no se marchan nunca del todo.

Gracias por tanto, Carrasco.
Siempre rojillo. Siempre uno de los nuestros.

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